jueves, 24 de julio de 2008

Primer Campamento Escuela Anaisa 2007




Agradecemos a la companera Yolanda Velazquez, por su trabajo en la creacion de este video

lunes, 21 de abril de 2008

2do Campamento de Verano Escuela Anaísa

Durante los días del 7 al 12 de julio de 2008, el Comité Pro Niñez Dominico-Haitiana en unión al Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas, artistas y educadores dominicanos, puertorriqueños y haitianos, llevarán a cabo el segundo campamento de verano de la Escuela Anaísa.

Gracias a la solidaridad de diferentes personas, movimientos, sindicatos y organizaciones pudimos realizar exitosamente el primer campamento el verano pasado. Este verano nos proponemos brindar una vez más esa maravillosa experiencia a esa niñez excluida a la que el Estado Dominicano niega el derecho al nombre, la nacionalidad, la educación y la salud.

Este verano nos acompañarán cinco estudiantes de la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla, una estudiante del Recinto de Río Piedras, dos estudiantes del Recinto de Carolina. Además de varios educadores y artistas puertorriqueñas/os. Todas las personas que participan desde Puerto Rico son responsables de cubrirse sus gastos como aportación al campamento.

La Escuela Anaísa está ubicada en el Batey Palmarejo, en Santo Domingo. Es un proyecto de autogestión del Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas. Es un modelo de educación antirracista donde se educan niñas y niños dominico-haitianos, haitianos y dominicanos.

Los bateyes son comunidades donde residen haitianos, dominico-haitianos y dominicanos pobres. La gran mayoría carecen de servicios básicos mínimos: agua potable, electricidad, servicios sanitarios, servicios de salud, recogida de basura, etc.

El objetivo del campamento es fortalecer la solidaridad con la escuela y con la comunidad del Batey Palmarejo, además de integrar artistas y educadoras/es de República Dominicana, Puerto Rico y Haití.

Nuestra meta es llevar todos los materiales que se necesiten para el campamento y al finalizar dejarlos permanentemente en la escuela, queremos que la Escuela Anaísa sea un MODELO para los demás bateyes. Aspiramos a que todas las comunidades bateyanas tengan un espacio donde sus hijas e hijos puedan educarse dignamente.

Es por esto, que para este campamento se están coordinando los siguientes talleres:
• Juegos cooperativos
• Pintura, dibujo y grabado, palos de lluvia, etc.
• Huerto Casero
• Joyería: bronce, cobre y plata
• Baile y música, baloncesto, volleyball
• Fotografía
• Educación Sexual dirigida a la prevención de abuso sexual y embarazos
• Educación en Derechos Humanos

Para hacer posible este campamento estamos solicitando donativos, tales como:

• Materiales de arte: crayolas, lápices de colores, tempera y papel de construcción, entre otros.
• Materiales para joyería: bronce, cobre y plata
• Cámaras de fotografías: éstas pueden ser usadas, pero no desechables
• Aportaciones económicas: estas son de gran ayuda, pues podemos comprar los materiales en Santo Domingo y nos evita tener que pagar sobrepeso, además de reducir el problema con los inspectores de aduana. También esta nos ayuda a proveerles a las y los participantes una buena merienda.

Esperamos poder contar con tu auspicio para poder realizar esta hermosa experiencia. Tu colaboración y auspicio será de gran beneficio para los niños y niñas de la población dominico-haitiana y será reconocida en nuestros espacios de divulgación.

A continuación adjunto una tabla detallando los costos de dicho campamento y las alternativas de donación sugeridas, junto a las necesidades que cubrirán las mismas.

Muchas gracias anticipadas por tu tiempo y por cualquier posibilidad de colaboración que puedan realizar con el Comité Pro Niñez Dominico-Haitiana.


Cordialmente,

Hilda Guerrero
Coordinadora
abrazaelmar@gmail.com

viernes, 1 de febrero de 2008

Visita a la escuela Anaisa en Palmarejo















Hace varios años escuché a mi hermana Hilda hablar de la Escuela Anaísa y del trabajo monumental que se realiza en la escuela. Confiezo que no presté mucha atención.

La tormenta Noel me obligó a mirar hacia la escuela y las comunidades bateyanas. Decidí que era el momento de venir a ver con mis ojos lo que está ocurriendo aqui.

Nunca me había sentido tan emocionada al contemplar tantas niñas y niños inocentes, y con la alegría que me recibieron. Mi corazón se quedó con ellos.

Hoy siento la responsabilidad de luchar por estos niños que no tienen la culpa ni de sus orígense ni de su pobreza. Queda de nosotros desprendernos del odio y del prejuicio y parar la injusticia de no reconocer a estos niños y niñas como lo que son: CUIDADANOS Y CIUDADANAS DOMINICANOS.



AQUI INCLUYO ALGUNOS DATOS HISTORICOS
En el 2003 una pequeña noticia publicada en el periódico El Nuevo Día, con el título de “Ciudadanía inexistente” llamó nuestra atención, la noticia trataba brevemente sobre niños y niñas que nacen en República Dominicana de ascendencia haitiana se les niega el derecho al nombre y a la nacionalidad. Luego el mismo periódico publicó unas declaraciones despectivas del entonces candidato y hoy presidente Leonel Fernández hacía la comunidad haitiana y dominico-haitiana. Esto provocó que varias personas nos uniéramos y organizáramos el Comité Pro Niñez Dominico-Haitiana.

Nuestra primera acción fue publicar una carta-manifiesto el 6 de enero de 2004 (Día de Reyes) en un periódico de gran circulación en la República Dominicana, donde le solicitábamos al entonces Presidente Hipólito Mejía que pusiera fin a esta violación de derechos humanos y civiles de la niñez dominico-haitiana, el mismo estaba firmado por diversas personas y organizaciones de Puerto Rico, República Dominicana, de Argentina el Premio Nóbel de la Paz Don Adolfo Pérez Esquivel, entre otros. Este Manifiesto nos hermanó con el Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas (MUDHA) que al verlo publicado inmediatamente nos contactaron y desde entonces trabajamos unidas.

Lo próximo que hicimos fue invitar a Sonia Pierre, Directora de MUDHA a Puerto Rico para conocernos y a participar del foro Niñez Invisible: Perpetuación de la Esclavitud en el Caribe, que se realizó en abril de 2004.

En mayo de 2004 la frontera dominico-haitiana sufrió inundaciones que provocaron la desaparición de comunidades en ambos lados de la frontera (Inundaciones de Jimaní). Ante el llamado de Sonia Pierre nos unimos a otras organizaciones hermanas y coordinamos el envío de ayuda humanitaria a campamentos de refugiados en ambos lados de la frontera.

Para el 6 de enero de 2005 trabajamos la campaña “Regala alegría en la navidad”. Hicimos entrega de juguetes a más de 15,000 niñas y niños en varias comunidades bateyanas, como reconocimiento de la valía intrínseca de la niñez.

Apoyamos el trabajo de MUDHA en la Escuela Anaísa: campaña para cubrir el salario de maestras y maestros de la escuela. El profesor Josemanuel Maldonado, Director del Departamento de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Aguadilla motivó al Departamento de Humanidades y a sus estudiantes asumir el reto de cubrir los salarios de las maestras y los maestros y lo han cumplido. El artista gráfico Rafael (Rafi) Trelles donó obras de arte para cubrir el salario de un año de un maestro o maestra.

Repudiamos las deportaciones masivas de la comunidad dominico-haitiana y haitana en Rep. Dominicana, participamos y hemos organizado manifestaciones. Acompañamos a MUDHA en
manifestaciones y seminarios que han realizado en República Dominicana, también en campaña de sensibilización y concienciación en comunidades haitianas y dominicanas en la ciudad de Nueva York .

En octubre de 2005 conmemoramos la conquista europea a América con el foro: “Migraciones Caribeñas en Voces de Mujer”, con mujeres migrantes de Haití, República Dominicana, Cuba y Puerto Rico.. en el cual se enfatizó en las deportaciones masivas que se realizan en Dominicana.

Desde que nos organizamos nos propusimos motivar profesionales de los medios a realizar un documental sobre la situación de la niñez, tocamos muchas puertas y los documentalistas Irene Rial y Roberto “Tito” Otero respondieron. Irene ya finalizó su excelente trabajo “Dí Perejil” y Tito se encuentra en la etapa de producción.

Como comité pertenecemos a varias redes y movimientos continentales e internacionales como la Asamblea de los Pueblos del Caribe, el Grito de los Excluidos/as y Jubileo Sur. Participamos de foros locales e internacionales denunciando la negación del Estado Dominicano a otorgar el legítimo derecho a la nacionalidad y el nombre de la niñez dominicana de ascendencia haitiana y su negación de respetar la sentencia vinculante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Nuestros planes:
1. Continuar las campañas por el derecho al nombre y la nacionalidad y para que el Estado Dominicano acate la sentencia vinculante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
2. Continuar la ayuda a la Escuela Anaísa y promover que más personas se vinculen a la campaña.
3. Organizar y motivar grupos de jóvenes a participar de trabajo voluntario tanto en República Dominicana como en Haití con el objetivo de unirnos y conocernos más como caribeñas y caribeños.

miércoles, 2 de enero de 2008

Los dominico-haitianos y los profetas del desastre

Una decisión acertada de la minoría dominico-haitiana, al disponer la vía política, pacífica, ciudadana, para buscar su mejoría
José Carlos Nazario

Como era de esperarse, los ciudadanos dominicanos de ascendencia haitiana han decidido organizarse políticamente para velar por los derechos de sus iguales en nuestro país. El grupo minoritario maltratado, pisoteado y degradado a la indignidad durante años por su origen étnico, en plena violación de sus derechos fundamentales, ha logrado un acuerdo aparente para movilizar sus componentes en el territorio nacional.

Debido a la falta de acogida en los partidos del sistema, han tenido que hacerlo desde un nuevo movimiento político. El anuncio reciente de dicha decisión no debe asombrar a nadie, pero el debate y los sucesivos embates no se harán esperar.

Contrario a lo que establecen los profetas del desastre sobre el supuesto peligro del establecimiento de dicho grupo social como una minoría con derechos reconocidos, la decisión de los dominico-haitianos de hacerse contar puede significar un gran paso para la democracia dominicana.


Lo que para muchos dominicanos, ungidos por la tradicional antipatía ante todo lo que huela a Haití, puede ser un suceso desagradable, constituye, sin lugar a dudas, un empujón importante hacia la consolidación democrática en nuestro país. En los Estados Unidos los latinos y los afroamericanos son un elemento político de importancia tácita y singular que incide directa e indirectamente en las decisiones del Estado.

Para quienes envenenados por el odio de los representantes tradicionales del poder económico, que basándose en imposturas racistas y falsas han desviado históricamente la atención pública de los principales problemas del país, la influencia de ciertos sectores constituye un peligro. Sin embargo, el verdadero peligro, y estos miopes discrecionales no lo quieren reconocer, reside en la negación de los derechos que por su condición de dominicanos le pertenecen.


La historia de esta situación es larga y tiene antecedentes conocidos por todos. Empezando por el divorcio histórico de dos naciones obligadas a la comunión conyugal, en una invasión militar de un dictador que sometía a ambas partes de la isla, pasando por el interesado instrumento ideológico de los déspotas más nefastos, que sembraron un repudio cultural y absurdo a la hermana república y sus costumbres y componentes, hasta llegar a la camada de neo-trujillistas, intolerantes, reaccionarios, que amparados en el nacional-progresismo, una doctrina fácilmente comparable al nazismo alemán, arrullan a los cuatro vientos con sus predicas magistrales profetizando el ocaso de la nación dominicana.


Les sabe a lodo el anuncio que hiciera un dirigente dominico-haitiano, tan nacional como los descendientes de italianos, árabes o españoles, que componen la clase que les empujan y promueven. Les molesta, porque se saben perdidos en su causa injusta, porque apelan al desconocimiento de una razón social de peso que exige la atención de todo dominicano conciente: La composición étnica de muchas comunidades importantes en nuestro país es, en un gran número de origen haitiano.

Su cultura es parte de la dominicaneidad, su realidad diaria aporta a nuestra economía, su relación con el dominicano promedio es amistosa, su trabajo dignifica el suelo dominicano como el de cualquier otro y lo más importante, su presencia en el territorio dominicano es fruto de un postulado económico ineludible: la ley de la oferta y la demanda.


Para quienes arguyen en diversos espacios nacionales e internacionales cuestionando la condición de los dominicanos de ascendencia haitiana, surge una calamidad. Esos que advierten sobre el riesgo de la creación de una minoría que, irónicamente, existe hace mucho tiempo, tendrán que entender que es más recomendable reconocer los derechos que les atañen a los dominico-haitianos, por la vía pacífica, antes que sea tarde.

Con el surgimiento de esta organización política se constituye una vía ciudadana para la concreción de esa necesidad social. Para los dominicanos, reconocidos constitucionalmente como tales y que conviven en nuestro territorio, con deberes que impone el devenir social local, nace un vehículo para la consecución de derechos que le corresponden.

Una decisión acertada de la minoría dominico-haitiana, al disponer la vía política, pacífica, ciudadana, para buscar su mejoría, demostrando así que los profetas del desastre son un desastre como profeta.

publicado en Clave Digital

domingo, 9 de diciembre de 2007

ESTO NO PUEDE SEGUIR PASANDO

23.08.07 - CARIBE

Haití-Rep.Dominicana - Madeleine somos todas




A Betita
Madeleine reside en el Batey Palmarejo en Santo Domingo. A sus cortos diez años quedó huérfana, y quedó viviendo sola, a sus cortos diez años.

Desde los diez años es abusada sexualmente por hombres tanto de su comunidad como de otros que vienen de afuera. Hoy en día tiene trece años y está preñada. ¡ Fue preñada en su primera ovulación! ¿Quién es el padre? ¿Cómo saberlo? Madeleine dice que hay noches que es violada por tres y cuatro hombres.

A otra niña le dicen Pollito. Es muy delgada, pequeña. Tiene diez años. Un día que estábamos en el batey otra niña la golpeó en un ojo. Lloró, fui a abrazarla y sentí su cuerpo endurecerse, tensarse, rechazarme…y lloré tanto como ella. Al verme llorar se acercó, nos abrazamos, y lloramos juntas. Lloré por ella, por mí y por la impotencia de no poder hacer nada, nada contra los hombres que la violan, que la agreden; nada contra un Estado y unas instituciones que no protegen esta niñez. Lloré mucho porque no pude decirle "Te voy a proteger."¿Qué podía decirle? ¿Tu dolor es mi dolor?¿Siento tanto que te esté pasando esto? NO ES SUFICIENTE.

Fui al batey con un grupo de 12 personas a organizar el primer campamento de verano de la Escuela Anaísa. Fui preparada para "todo". Incluso orienté a las demás personas del grupo sobre todo lo que podíamos encontrar en la comunidad: maltrato, violencia, pobreza, miseria, exclusión … pero jamás podría haberme preparado para enfrentarme a la violencia contra las niñas.

Los bateyes son comunidades marginadas donde conviven una gran cantidad de inmigrantes haitianos y dominicanos pobres. Muchos carecen de servicios básicos: instalaciones sanitarias, electricidad, agua potable, escuelas, servicios de salud, etc.

Las valientes mujeres del Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas (MUDHA) patrocinan la Escuela Anaísa del Batey Palmarejo: un proyecto de autogestión y de inclusión donde se educan niñas y niños dominico-haitianos, haitianos y dominicanos. Esta escuela es de las pocas esperanzas que tiene la niñez del Batey, su única posibilidad de un futuro mejor que el de sus padres y abuelos. Niñez a la que el Estado dominicano le niega los más elementales derechos, como el reconocimiento a un nombre y una nacionalidad, salud y educación, perpetuando así las condiciones de esclavitud moderna que viven sus padres.

La experiencia de convivir una semana con esa niñez nos cambió la vida a todas y todos. Todas las personas que fuimos desde Puerto Rico (12) y las más de 20 personas de República Dominicana y Haití que se integraron, hicimos el compromiso de regresar en el verano de 2008. ¡Hay consenso!

El cantautor cubano Silvio Rodríguez dice en una de sus canciones: "con un poco de amor yo me salvo/ con un poco de amor yo soy algo". Desde aquí hago un llamado a toda la comunidad antillana y caribeña a que miremos a esa niñez "con un poco de amor".



"Como una mujer no tengo un país
como una mujer no quiero un país
como una mujer el mundo es mi país"
Virginia Woolf


* Grito de los Excluidos y Excluidas, Comité Pro Niñez Dominico-Haitiano

lunes, 19 de noviembre de 2007

caso niñas haitianas



Lunes 19 de Noviembre del 2007, actualizado 12:59 PM
CASO NIÑAS HAITIANAS

Estado criollo pagó multa, pero no cumple con otras disposiciones de corte internacional
Devanara Polanco - 11/19/2007
Tomado del periódico Listín Diario




SANTO DOMINGO.- La directora ejecutiva del Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas (Mudha), Sonia Pierre, deploró hoy que el Estado dominicano no haya cumplido a cabalidad la sentencia emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la que lo obligaba a otorgar la ciudadanía a dos hiñas de origen haitiano y a disculparse con ellas.

Pierre dijo que el Estado entregó los ocho mil dólares que establecía la sentencia a las niñas Violeta Besico y Dilcia Yean, pero no ha cumplido con lo que motivó a llevar el caso a la Corte.

“Todo lo contrario. Las medidas que está llevando a cabo el Gobierno son de represalia y totalmente retroactivas y excluyentes a la comunidad dominicana de ascendencia haitiana”, explicó.

Pidió el cese inmediato de la aplicación del Libro de Extranjería y Certificación Rosada y las anulaciones y retenciones de los documentos a dominicanos de ascendencia haitiana.

También demandó que la Junta Central Electoral deje sin efecto la circular 017, emitida en marzo, que ordena a los oficiales de Estado Civil emitir duplicados de documentos a hijos de extranjeros ilegales en el país aunque, los solicitantes tengan esos documentos desde hace muchos años.

“Lo consideramos arbitrario y está por encima de la Constitución. la Junta lo único que dice a las personas que van a buscar un duplicado es que están en proceso de investigación. ¿Pero investigar hasta cuando?, hay gente que tiene hasta 20 y 30 años con esos documentos. Indicó.

Pierre habló en una rueda de prensa, donde MUDHA, el Comité Pro-Niñez Dominico Haitiana de Puerto Rico y la Red de Encuentro Dominico Haitiano Jacquez Viau (REDHJV) anunciaron la campaña “Por el respeto a derecho a un nombre y a la nacionalidad de los dominicanos y las dominicanas de ascendencia haitiana”, que incluye una serie de actividades.

Con la campaña denominada “No somos extranjeros en la tierra que nos vio nacer. No a las anulaciones de documentos, no al libro de extranjería, no a la exclusión”, los organizadores buscan demandar el reconocimiento y el respeto de los derechos de los dominicanos y dominicanas de ascendencia haitiana.

Antonio Poul, representante de REDHJV, explicó que la campaña se llevará a cabo a través de emisoras de radio y canales de televisión e incluirá charlas y un seminario que se realizará en el país del siete al nueve de diciembre próximo.